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DE LOS LABERINTOS NO SE SALE POR ARRIBA

 

(2007)

 

 

Editorial Papeles de Boulevard - ISBN 978-987-23731-6-0

 

 

De los laberintos no se sale por arriba

 

 Los laberintos no son inexpugnables y tortuosos caminos a recorrer.

Son pasos para disfrutar del asombro.

Para disfrutar con el amor.

¿Demora la salida?

Mejor, más tiempo para estar juntos, no hay apuro alguno.

Cada curva, cada intersección o desvío son una posible aventura.

Ese sendero, ¿termina en un callejón sin destino? ¡Qué bueno!, es una invitación a avanzar por otro itinerario desconocido. Disfrutarlo. Eso es la vida. Los laberintos no ofrecen lo predecible. El juego consiste en despojarnos de las posibilidades deseadas como futuro, y celebrar lo nuevo por venir.

¿Erramos un recorrido? No, no existe la posibilidad de error; seguimos gozando de lo que aparece: sueños a alcanzar, proyectos que conjugan en cada variante del camino; trabajar luego para concretarlos indica una salida. Pero después volver a entrar -ahí está la gracia- por otro lado: justamente por esa puerta que nadie vio. Comenzar todo nuevamente, armar otro bagaje de motivos para salir, y regresar otra vez.

Es estúpido e infantil creer que de los laberintos se sale por arriba.

Más aún preocuparse por salir con las manos vacías.

Lo que cuenta es estar dentro o afuera.

El amor.

Vivir la vida o mirar cómo pasa de largo.

 

El autor

 

 

EL AFUERA

 

 

“el miedo

nunca es inocente”

J. M. Serrat

 

 

 

 

 

 

a quienes no aprendieron su lugar

 

 

 

 

Trenes

 

 

La Cruz de San Andrés

significaba

disminuir la marcha,

apagar las luces por la noche,

estar atentos.

 

Era otro tiempo.

Ya no quedan trenes,

y de aquella película nocturna

del reflejo de ventanillas

en el piso,

no tenemos copia.

 

Tampoco se huele

el carbón de piedra

ni bajan linyeras

del tren de cargas.

 

Lo rígido y perfecto,

como las vías,

no garantiza eternidad.

 

 

 

Límites posibles

 

“uno sólo es lo que es

y anda siempre con lo puesto”

Joan Manuel Serrat

 

Tal vez el mandato

no sea

digitar otras vidas

sino mensurar

la propia.

 

 

 

El afuera I

 

 

Recomendaciones

consejos

deberes

obligaciones

 

el límite de la libertad

del otro

más cercano y alambrado

que el propio.

 

La palabra justa

el momento apropiado

el ángulo de rotación del gesto

la hora del sexo en el día

planificado.

 

Más lejos del amor

menos excitante

que las “Normas y gráficos de instalaciones

sanitarias domiciliarias e industriales”,

edición 1974.

 

 

 

Laberintos vacíos

 

 

Estaba

en sus sueños,

sólo allí.

 

No me cuidó,

por eso amanecí

en su imaginario

 

mi andar

 

mi palabra.

 

 

 

Revolución

 

 

Libertad.

Igualdad.

Fraternidad.

 

Devuelvo guillotina

generosamente regalada

para el cumple.

 

 

Nombres

 

No pongas

en tu boca

mi nombre.

 

Está intacto

de especulaciones

envidias

y mentiras.

 

Llévalo

al panteón del olvido

donde hace tiempo

sepulté el tuyo.

 

 

 

El afuera II

 

 

Límites

para el volumen de mi música

bordes

a las palabras,

medianeras

a la protesta

 

acotar el humor y la risa

por la pompa y circunstancia

 

respetar

los irrespetuosos morales

y traidores de la amistad.

 

Más lejos del amor

menos excitante

que las “Máximas para mi hija”

de José de San Martín,

edición de 1824.

 

 

 

Extravíos

 

 

Que devuelvan

mis objetos

 

no alcanza.

 

 

No se recuperan

corazón y manos

que amasaron

un vano sueño.

 

 

 

Abandonos

 

una muy particular

idea de libertad…

 

deseos

al alcance de la mano

 

pero

 

travestidos

lejanos

ajenos

 

 

pierden memoria

de su objeto

 

 

 

*   *   *

 

ser uno

en el otro

 

ser uno

con el otro

 

no

el deseo

del otro

 

 

 

*  *  *

 

 

Este río

no es el de ayer:

otras aguas corren,

dijeron filósofos

hace milenios.

 

Ese amor

pretendidamente eterno

cada vez tuvo menos

de pasión

y más de río.

 

 

 

El afuera III

 

 

Inventar la autoestima

a fuerza de análisis,

no de trabajo.

 

Interpretar sueños alegres,

disparatados y libres,

como un oráculo

que preanuncia el futuro.

 

Caminata obligatoria diaria,

crema de aloe para volver a ser

quien no se será jamás;

caroteno, biopuritas

y el superagente omega 3

para disimular

las grietas del espejo.

 

Más lejos del amor

menos excitante

que “Los santos evangelios”,

“Mi lucha” o “La razón de mi vida”,

ediciones varias.

 

 

 

* * *

 

 

se descubrió

mujer

y su vuelo

 

de ahí en más

voló sola

 

 

 

* * *

 

 

Esos años

perdidos

por un sueño

inútil.

 

Cómo le explico

a la muerte

cuando venga a buscarme

que necesito tregua:

cuatro años de gracia

y otros tantos

de intereses.

 

Ella sí

es confiable.

 

 

 

Caminos

 

 

He vivido

la vastedad de caminos.

 

La libertad no pasa

por transgredir

un límite obvio, primitivo.

 

Definirse

elegir un rumbo

recorrerlo

disfrutar.

 

 

 

El vano tiempo

 

 

Ya estoy viejo.

He dado amor

casi hasta el despojo,

he ofrendado

a cada amor

mi última esperanza.

 

Nada me queda

más que nostálgicos,

amarillentos poemas

y un desfile de miradas

que llena mi memoria de vacío.

 

Estoy  viejo.

 

Pero será de mí

lo que no me ha sido dado.

 

 

 

Eternidad de la arena

 

 

La vida

efímeras huellas

en la arena

desdibujándose.

 

Cuántos pasos

ilusión

desamparo

como signos.

 

Cuánta arena,

encarna

desencuentros

esperanzas vanas

otras

que dejan

marcas imborrables.

 

 

Arena

señales

el viento y el tiempo

los pasos

regalan eternidad

a lo efímero.

 

 

 

* * *

 

 

buscar

un lugar

 

un sitio que cobije

 

 

lejos

de macabros

rostros

 

que una vez

fueron abrigo

 

 

 

El afuera IV

 

 

No,

no basta con el sexo.

 

Reiterar:

“Si no te gusta,

ahí está la puerta”.

 

Exaltarse

con una verdad

que cae

          gota

               pequeña

inexorable.

 

Temblar ante las alas extendidas

hacia el norte,

intentar

cambiar su rumbo.

 

No abrir la vida

y temer a la sombra

de la sombra

en un paroxismo

que anula el gesto,

la luz.

 

Más lejos del amor,

menos excitante

que “El origen de la familia,

la propiedad privada y el Estado”,

edición de 1891.

 

 

 

Pesadilla

 

 

Regreso a mi vida

desde un lejano paleolítico.

 

Un lugar de caos en blanco y negro

donde da lo mismo

humo de basurales, niebla,

sombras, y la noche

transforma ese sitio espeluznante

en un viscoso caldo de cultivo

para traiciones y mentiras, crímenes

de inocentes, violaciones de confianzas,

vejaciones a la propia integridad,

y la intimidad es carroñada

como una liebre

que cayera en el nido de los buitres.

 

Vuelvo a casa

con la frente todavía empapada

de sudor frío y latidos de miedo,

porque un puñal tropezó con mi fe

y apenas

si rozó mi corazón.

Decir que es un regreso de la muerte

es calumniar a la noble Señora,

que no los ha elegido para el paso necesario:

son condenados a chapalear eternamente

en sus fracasos y miserias, en el barro

que circula por sus venas y sirve

de alimento cotidiano.

 

Regresé de esa cochambre.

 

Mi alma sigue erguida,

también mi voluntad

y mis afectos.

Lejos está lo cotidiano

de lo oscuro.

Lejos está el amor

de esa barbarie.

 

Afortunadamente

los caminos son tan vastos…

 

 

 

 

DESDE ADENTRO

 

 

 

“la cobardía es asunto

de los hombres, no de los amantes”

Silvio Rodríguez

 

 

 

 

Laberintos (I)

 

 

Cuántas palabras

en diálogos fecundos

llevaron a otras, esas a ideas

del concepto de palabras

que construyeron sin querer

un laberinto.

 

Sembramos ligustros en los bordes,

un modo de proteger la vida,

la palabra;

círculo concéntrico

casi inaccesible,

protector de ese amor

que en los laberintos

es eterno.

 

Aunque crezcan hierbas

en esos senderos que se bifurcan

hasta el cansancio,

casi tan altas

como los sueños de cada uno,

sabemos dónde estamos.

 

De los laberintos

no se sale por arriba.

 

 

 

Génesis

 

 

I

 

Una mujer

entró con un guiño

a mi computadora.

 

No tiene nombre

ni rostro:

sólo voluntad

de abandonar la soledad

definitivamente.

 

Entonces

escribo a un deseo

desde el mío,

que es igual

aunque tal vez

distinto.

 

El gesto

de ese ojo virtual

se transforma en palabras

que van descubriéndose

como el paisaje:

amanece,

ya tiene nombre.

 

Luego llegó su voz:

límpida

cantarina

franca.

 

Esta noche conoceré

los labios de esa voz

los ojos de la señal

tal vez sus manos

¿quién sabe?

otros secretos.

 

II

 

Asombro

desasosiego

deslumbramiento

 

presencié la maravilla

de ver nacer una mujer

desde la nada.

 

 

 

Bienaventuranza

 

Si alguien te canta

con la vendimia adentro

si alguien te vive.

Salvador Chaila

 

Amor

no es

el sentir hacia el otro:

espejismo

en nuestro propio desierto.

 

 

Es la mano que llega:

 

acariciar un sueño

 

cuidarlo

 

compartir la vida.

 

 

 

* * *

 

 

Tu cuerpo desnudo

fosforece

 

tu rostro es otro

 

las manos de tu corazón

son alas

que acarician mi piel

 

donde tus piernas conjugan

se inicia mi alma

en sagrado rito.

 

La comunión

no tiene pan ni vino.

 

Inauguramos el cántaro

la boca sedienta

la esperanza toda.

 

 

 

*  *  *

 

 

Andar por la vida a la deriva,

lejos de antiguas ideas de futuro.

 

Inventar un cielo, un horizonte:

conquistar un corazón que palpite.

 

Inaugurar la vida eternamente,

aferrarse al amor, seguir creyendo.

 

 

 

*  *  *

 

 

He disfrutado

el amor:

nacer y renacer,

inaugurar

vida tras vida.

 

Un privilegio.

 

Cuando la muerte

cree que es el fin,

quiere llevarme pero siempre soy otro:

me respeta

y cuida.

 

Al borde del abismo

vuelve a visitarme,

pero un nuevo amor resplandece

y celebra

mi futuro nacimiento.

 

Ella es paciente,

sabe

que en algún lugar del tiempo y el camino

le dedicaré el más hermoso abrazo.

 

 

 

*  *  *

 

 

cada amor

que termina

 

sigue siendo un desafío

 

 

buscar lo absoluto

como en todos los caminos

 

 

 

Eternidad

 

 

I

 

Quise renegar del sol

porque el pesar

parecía inacabable.

Sin embargo

dejó escaras

y calor en mi quietud.

 

Apostatar de la luz

es inútil:

no necesita cobardes.

 

 

II

 

Tiempo después

casi renuncio

al amor más pleno que llenó mi vida,

por un temor absurdo

lindero de la inseguridad:

corresponder tanta belleza

comprensión

reciprocidad del amor

(que es también del gesto y de la vida),

cómo actuar frente al eterno sueño

hoy realizado.

 

 

Abjurar

sólo conduce a catacumbas,

predice rituales

no deseados,

bloquea parajes

definitivamente.

 

 

III

 

Lo infinito

nos precede.

 

Por encima de pasiones,

 

ignora

lo efímero.

 

 

 

Descubrir el milagro

 

El primer sueño de Adán fue una mujer.

Al despertar estaba.

(Moisés, Génesis)

 

Inventariar mis fantasías

es reiterar la ilusión

del milagro original:

despertar con la mujer

que siempre soñé.

 

Tiempo

 fe

esperanza

ariete para demoler

las más pesadas puertas

que cierran

nuestras propias catacumbas.

 

La luz está

aunque se cierren los ojos.

Los sonidos del viento o el mar

son eternos

a pesar de olvidos

o distracciones.

 

Sonámbulo en la vigilia,

intento acercar

lo imperecedero

al sueño.

 

Amanecer con un beso

inaugurar la aurora,

 

descubrir

 

el primer milagro.

 

 

 

Recorridos

 

 

Inauguro

tu cuerpo desnudo,

flor

que rebalsa de belleza.

 

               Celebro la luz

               brotando de pechos

               y caderas.

 

Mi alma se estremece

por la paz de las caricias

en mi espalda,

tiembla tu piel

bajo mis manos.

 

Después

nos extraviamos,

el vértigo nos lleva

a una eternidad

sin retorno.

 

 

 

Cotidiano

 

 

Intento distraerme

con tareas domésticas

o aplicándome a proyectos

de escritura, que no bastarán

para cambiar el mundo.

 

Debería reconocer

que te extraño,

me hacen falta tus ojos

y tus manos.

 

Necesito en mi cuerpo

el calor del tuyo

 

cambiar escoba por abrazo

 

reemplazar palabras por tus labios.

 

 

 

Magia

 

 

Cómo escribir

a esta mujer…

 

Las notas de Bach

escapan de la quena

de Raúl Mercado

invaden el cuarto

ella duerme.

 

Es increíble

su cuerpo levita

sostenido por su propia luz

la maravilla.

 

Quiero la eternidad

de este instante:

Bach

el aliento de la quena

la luz

 

ella que duerme

 

y no encuentro palabras

para describir la magia.

 

 

 

Libertad

 

 

volar

y sentir la adrenalina

con el vuelo del otro

 

desechar estériles

espacios de poder

 

confianza en la palabra

como única verdad posible

 

desnudar gestos,

ofrendar

todos los mínimos actos de amor

y valorar cada mirada

cada caricia

los silencios

 

descubrir un otro

dentro nuestro,

contenerlo

y a la vez

sentirnos contenidos

 

 

libertad

no es un acto individual

 

 

el amor

necesita libertad

para poder volar

 

 

 

Arquitecturas

 

 

Esta casa

construida

con sólidas paredes,

como ya no se construyen

las casas

podría sentirse solitaria

por tu ausencia.

 

Sin embargo

 

tu cuerpo llena

todos los rincones

 

el perfume de tu sexo

está instalado en mi cama

 

tu voz retumba

en libros y papeles.

 

Tu imagen rebota

de pared en pared

como si espejos

mágicos persiguieran

tu figura

para traerla

a mi memoria.

 

Se asombra la casa,

sus anchos cimientos

nunca imaginaron

contener

este amor

 

tan pleno

tan sólido

 

como ya no se construye

el amor.

 

 

 

Celebración de la vida

 

 

Aquí estamos,

disfrutando nuestra edad adulta

con inocencia y asombro.

 

Mirando

las puertas del cielo

oculto al común de los mortales

abiertas a otro cielo

que puede acariciarse con las manos.

 

Palpando la vida

          volcán

  manantial

          fuego

  agua

rompecabezas de innumerables elementos

para que juntos

construyamos la nueva geografía.

 

Consumación del milagro:

el andar a tientas

tropezó, por fin,

con el deseo primigenio

de ser uno en el otro

y con el otro,

ser el otro en uno

y protegerlo,

cuidarlo

como a la más delicada flor

o los primeros pasos

de una criatura.

 

El tiempo

no ha pasado en vano.

 

Somos privilegiados,

elegidos

para inaugurar

los millones de años

de este mundo

y festejar

cientos de siglos

que quedan por vivir.

 

 

 

Lugar en el mundo

 

 

Ancestrales ceremonias

definen tu lugar.

 

Elegir tomates,

chauchas, brócoli,

los champiñones más blancos

o la carne más tierna

para el olor de las brasas:

cocinar para vos,

halagarte

                            aliviar tu cansancio.

 

Tu lugar

amor

es la esperanza,

un modo de ver el mundo;

el esfuerzo

por conquistar

el más hermoso sol

que, apenas salga,

se intimide

por tu risa.

 

 

Luego del rito

un brindis,

el blanco espacio del amor.

Los sitios elegidos del abrazo,

la ternura,

el olor

de lo más puro de tu cuerpo.

 

Después,

agasajarte

disfrutar la vida:

el preciado

lugar en el mundo.

 

 

 

Cenizas

 

 

Ave Fénix,

mito ajeno.

 

De cenizas

sólo queda

olvido

cansancio

fuego agotado:

no abona

tierra alguna.

 

Guardar cenizas

para amortiguar la muerte:

tan vano

como partir el alma,

vivir

a medias

con la nada.

 

 

 

Laberintos (II)

 

Los laberintos

no son un desafío

de salida facilista.

 

               Hilo de Ariadna

               minotauro

               miedo a lo insondable:

               demasiada literatura.

 

Son tramas

de ilusión y pasiones,

senderos certeros y erróneos,

              efímeros a veces,

siempre con la convicción

de construir una sólida

                                 compleja

arquitectura

en que habiten todos

y cada uno de los sueños.

 

No hace falta salir.

 

Solamente recordar

por dónde entramos,

con qué propósito,

y seguir avanzando.

 

 

Reynaldo Uribe

 

 

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