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LOS ELEGIDOS

 

(2007)

 

 

Ediciones Juglaría - ISBN 978-987-1166-25-1

 

 

  

Vivimos en un mundo fantástico. En una grieta del mundo real (¿real?).

Aunque el espejo en que nos miramos pertenece tanto al mundo fantástico como al maravilloso, la imagen que refleja viene de otro lugar: las imágenes no caen en las grietas con tanta facilidad. Ya lo advertí hace unos años:

Todo es probable tratándose de espejos,

sólo ellos desnudan nuestro rostro:

sospechoso cómplice de uno mismo

o con la palidez indiferente del idiota

cuando acaba de orinarse en público.

Somos, en general, proclives a las distracciones. Detener la mirada en un pájaro suele hacernos volar con él y aterrizar luego en el territorio del pájaro. Fijar la vista en una hormiga nos puede llevar a un submundo de cavernas y colonias que se mueven siguiendo un orden que no entendemos, lo que puede dificultar el regreso, o hacerlo engorroso.

Puede también ser casual un desliz del pensamiento o la memoria, y entrar en un lugar de uno mismo por el que ya pasamos, o por otro que queríamos evitar.

No es fácil estar siempre atentos y, cuando lo estamos, el riesgo de interferencia nos seguirá acompañando. Nunca falta un intruso de nuestra conciencia que actúa sin consultar a los espejos del tiempo y el espacio, sin meterse en el vidrio para conocer otra mirada.

No toques el hombro

del caballero que pasa,

se daría vuelta

y sería la noche,

una noche sin estrellas

sin curva y sin nubes.

 

¿Entonces qué sería de

todo eso que compone el cielo,

la luna y su pasaje

y el ruido del sol?

 

Tendrías que esperar

que un segundo caballero

tan poderoso como el otro

consintiera en pasar.

(Jules Supervielle)

Ocurre entonces que hasta que el segundo caballero pasa, hay resistencia aquí y allá; no es siempre grato caer en la grieta que otro abrió y querer retroceder reptando por un túnel muy estrecho, que sube desde los confines del infierno.

La resistencia, en un lado del espejo, es impresión vívida que se estampa en las paredes, se graba en todas las retinas; en el otro, el expresionismo recorre almas solitarias que se animan a caminar este territorio no deseado ni buscado. Una Señora que conozco, observa con cierta deferencia: elige.

Siempre un segundo caballero pasa, cae en su propio descuido cuando le tocan el hombro, entra en la grieta, vuelve a moldearlo todo como trabajan las manos que amasan el pan.

De la oscuridad a la luz.

Del silencio al ruido del sol.

El misterio del nacido distraído, que quiere vivir olvidando que vivió. Descubre su asombro, su inocencia. Su necesidad de descanso y sed, las maravillas a las que puso su propio nombre; su omnipotencia germinará sin memoria y un corazón apasionado buscará el futuro sin rastros, sin huellas, para encontrar por fin grietas ajenas, lejanas, las que nadie quería volver a transitar.

Sólo caminos quedan, sólo caminos. Como antes los hubo, como los habrá siempre. Quienes se animen a los del misterio serán elegidos.

La ingenuidad del hilo de Ariadna no evitará que se caiga en territorios definitivos: Ella, la muerte, espera en un lugar del camino para que se la invite a la mesa.

Convivir también con la memoria de lo que vendrá.

Caer juntos en olvidos o distracciones.

Tal vez se trate de disfrutar ese recorrido no lineal y previsible, sin horizonte; para qué inventar bordes, límites, referencias que jamás conformarán un universo -mucho menos una vida miserable-, sino apenas la ilusión de una cáscara frágil incapaz de proteger lo que está o lo por venir.

“Morir de muerte natural o conspirando”, posiblemente sea ese el desafío. Ella buscará los elegidos; aquellos que la vieron en el camino y no hicieron caso omiso a su presencia, les prolongarán la vida. Los otros merecerán el peor de los olvidos: caerán sin memoria en un abismo y vagarán ajenos de sí, en un sitio de la eternidad del que nadie conserva los recuerdos.

Es aquí, cuando cree que se asume a sí mismo del principio al fin, que ocurre un nuevo nacimiento. Ya el Pop Wuj cuenta la destrucción de los hombres de barro y de madera, con un aguacero negro que oscureció la faz de la tierra.

Siempre esos descuidos a los que hay que permanecer alerta, vigilantes. Porque si es arduo y vano el empeño de modelar el hombre, más lo es modelarlo en sueños por causa de una mera ilusión o el intento de soñarlo despierto.

La grieta del sueño es otro universo; real también, mágico además. Se instala, sólo para los elegidos, en un andarivel que se confunde con la vigilia hasta desdibujar los contornos de uno y otra.

Es el lugar que sigue a la palabra que lo nombra y a la vez traslada a la realidad las imágenes que genera.

Soñar la victoria antes de la batalla, el éxito de las cacerías, la correspondencia del futuro amor. Mucho más que una cábala.

Cuentan las escrituras que el primer sueño de Adán fue una mujer, y la encontró a su lado al despertar. Los antiguos kí-ché fueron más lejos: cuatro fueron las mujeres que encontraron al despertar los ancestros, cuando no se había creado aún el sol.

El alma del que sueña se aleja de su cuerpo y vaga, cae en insólitas paradojas o busca incansable algo desconocido con un afán que no es humano. Cuanto más distancia recorre, más cuesta armar los retazos de esa geografía que compone un mundo nuevo para que los elegidos la recorran en la vigilia.

Pero el hombre, al fin, está. Ha transitado casi todos los caminos. Para los que faltan andar, no es necesario soñar un hombre distinto. Sólo una convicción mesiánica intentará convencer de que ese hombre soñado traerá un estigma, al despertar, del nuevo mundo. Pero el sueño, bueno es recordar, es personal: ¿desde qué lugar, entonces, podría ser soñado un hombre universal?

El sueño no es lugar apropiado para la omnipotencia. Pueden soñarse cosas que aparecerán al despertar. No el hombre que traerá un estigma, sino un estigma que alguien tome como propio, lo olvide o deje caer en un instante de distracción.

Una palabra, tal vez.

Como una chispa.

Un fuego que transforme en ruinas los sagrados templos de la vigilia: no logrará quemar a los elegidos o a quienes no vulneraron el misterio, ni tampoco a las ausencias que no pudieron contar su propia resistencia.

A pesar de olvidos y descuidos, se pueden elegir el sueño, los mundos, las grietas, los caminos. Encontrar estigmas en cada uno.

 

 

El autor

 

Resistencia

(1976 - 1983)

 

 

 

a los que no pudieron

escribir su último poema

 

 

 

las palabras

no nacen por placer

ni crecen

para alimentar bestias

 

están

para que las lean los muertos

algún amigo

este amor

una botella de vino

y el roble

que plantaremos en mayo

cuando nazca él

 

 

 

*  *  *

 

no hay

un solo rincón

 

uno

 

donde la lágrima

permanezca intacta

 

limpia

 

ella

 

 

 

*  *  *

 

la ciudad

es como un muro

con una mancha

pegajosa

de humedad

que crece

y una grieta famélica

que devora

los últimos poemas

 

 

 

*  *  *

 

alguien quiere

que en los límites

negros y lejanos

encontremos nuestras huellas

 

 

 

*  *  *

 

alguien quiere

que el amor

sea una rata

que camine

en las entrañas

 

 

 

*  *  *

 

avanzada la noche

 

en el Casino de Oficiales

hay un brindis de honor

por la feliz sociedad

 

detrás de una ventana

se marchitan flores

y un hombre llora

 

 

 

*  *  *

 

insomnio

son

sórdidos y oscuros

laberintos

donde no se busca nada

donde no hay nada que encontrar

ni siquiera sueño

 

 

 

*  *  *

 

hoy vivir

es olvidar

poco a poco

las palabras

 

degradar

el yo quiero

hasta no puedo

 

 

 

*  *  *

 

adónde irá

tanta ilusión aniquilada,

los náufragos restos

de sueños solitarios

 

qué raíz

recogerá la savia

de hombres partidos

por los dientes de los lobos

 

 

 

*  *  *

 

una boca grande

perezosa

sacude sus mandíbulas

 

sonido de flauta

chorrea entre sus dientes

y una lengua negra

refrigera los labios

recogiendo palabras

la risa

en su inútil intento de escapar

 

soledad

 

 

 

*  *  *

 

no sé

cuántos cerrojos

resiste

un ser humano

 

pero

 

se puede

             aún

resucitar el sol

las hojas secas

la calidez del fuego

 

 

 

*  *  *

 

cuidado

nuevos dioses

con programar

amaneceres

           

un cadáver

no resiste

mucho tiempo

sus gusanos

 

 

 

*  *  *

 

quién podrá

quién

será capaz

de sepultar

la memoria

 

 

 

*  *  *

 

no sé

si prostitución

es abrir las piernas

o cerrar

los ojos

 

 

 

*  *  *

 

cuánto tiempo

perdido entre las nubes

 

cuántas alas

atrapadas por el barro

 

cuánto pasto

crecido entre los besos

 

cuánto

 

cuánto sueño

navegando entre pantanos

 

 

 

*  *  *

 

los sueños

de hoy

son pájaros

sin cielo

 

 

 

*  *  *

 

no sirve

que te escondas

 

te encontraré

en cada árbol deshojado

en cada gota de lluvia

alguna tarde

cuando vea una rosa

y esté solo

 

 

 

 

Vulneración del misterio

 

 

 

 

Gesto

 

palabras

para identificar las cosas

 

canto

para festejarlas.

 

 

 

El animal

se hace hombre.

 

 

 

*  *  *

 

Volaba tras el sol

casi ciego

todavía ensangrentado,

abandonando el parto

oscuridad implacable

eterna.

 

Escapaba

tras el sol.

 

 

 

*  *  *

 

Mundo, cansancio

de sus propios pasos:

el extremo más lejano de la tierra

es accesible.

 

Territorio

 límite buscado

ya es pasado. Horizonte

lo que deja atrás.

 

Sólo memoria

en cada piedra tocada,

cada centímetro que pisa

desde el horizonte

hasta el extremo

más lejano

de la tierra.

 

 

 

*  *  *

 

Luna,

primer descanso.

 

Imágenes vagas

saltos al vacío

abrazo que no abraza.

 

Despertar

del sueño primitivo.

 

 

 

*  *  *

 

Mar,

primer encuentro

del andar incierto.

 

Agua negada para la sed.

 

Las arenas gastaron aristas:

caracoles vacíos

contemplan

monótono vaivén:

sonido que no es canto

palabra

ni siquiera voz

 

apenas

incierto caminar.

 

 

 

*  *  *

 

Sol, efímero.

Luna, volátil.

Existen

         con ellos

         idea de su fin.

 

Se abren puertas no deseadas.

 

Así como la lluvia

no moja ausentes,

tampoco hay lugar

para miradas inciertas:

   voz

  canto

pueden extenderse

buscar un horizonte propio

a la altura de los ojos.

 

El fin

no es

fugacidad del día

no vivido.

 

 

Una muerte

no es

lo que queda por venir.

 

 

 

*  *  *

 

Quien caminó extensiones

descubrió formas, gestos, palabras,

dones de la naturaleza:

primitivos saberes,

pequeña geografía de su mente

 

quien habló, cantó

alimentó su alma en oscura soledad,

el de sueños precarios

abandonado frente al mar,

iluminado por estrellas,

conoció su propia sombra.

 

Ese hombre

invocó la luz.

 

Edificó una pirámide de fe.

 

Construyó

dentro suyo

otro hombre.

 

 

 

*  *  *

 

Sol y luna,

fundadores de amor y desencuentro

(romance de amantes furtivos,

eluden audiencias y testigos).

 

En esta tierra

brotan montañas,

bosques, acantilados,

lagos, pantanos, volcanes,

caminos interminables los unen.

 

El errante recorre

vigila nacimientos

mutaciones.

 

Sospecha

bajo sus pies

la humanidad que vendrá.

 

 

 

*  *  *

 

Mirada del hombre,

su ademán

             palabra y canto.

 

Inmensidad

para uno solo.

 

Extraña

lo que sería

arrullo de agua entre piedras,

lluvia que rebota en árboles

y cae sonrisa:

abrevar del misterio,

celebración de vida.

 

Inmensidad

hace nacer una mujer

 

horizonte y cántaro

vuelo de sueños y sonrisas

lluvia fresca

 

espejo

 

horizonte para gozar su caminar.

 

 

 

*  *  *

 

Más allá

no es aburrido territorio

para dejar atrás.

 

Palabra es búsqueda:

habita

los pasos tienen eco

en pasos de otro.

 

La noche sueña,

el abrazo abraza.

 

Despertar

es renacer.

 

 

 

*  *  *

 

Amparo:

mirada

de hombre

y mujer.

 

Mundo,

línea divisoria:

lo que queda atrás,

lo por andar.

 

 

 

*  *  *

 

Dice

la sombra

del otro

secreto

de límites

y sueños.

 

Gotas

de lluvia

en otro rostro,

las mismas

sobre el que mira.

 

Uno

y otro

pueden germinar.

 

Uno

 

con otro.

 

 

 

*  *  *

 

Nuevo parto:

luz hacia la luz.

 

Parto

sin oscuridad ni culpa

o pecado original, breva

que revienta miel

impregnando el aire.

 

Sol observa con envidia

nuevas propiedades de la luz;

noche se alivia

cuando buscan su cobijo.

 

El nacido crece de flor a fruto,

aprenderá primeros pasos,

saltará de rama en rama.

 

Será hombre

hará el amor

germinará otra vez

 

desde luz

hacia la luz.

 

 

 

*  *  *

 

Montañas:

no acumulan sólo viento

                    arena

                          soledad.

 

Llanuras y desiertos

no extravían su aliento.

 

Las estrellas

no coquetean

en espejos.

 

 

 

Ante sí

la humanidad

que los contiene.

 

 

 

*  *  *

 

Cuando todo estuvo creado,

el hombre

se permitió ser niño.

 

 

 

*  *  *

 

De una estación a otra,

vale la astucia

 

el fuego crea

figuras irrepetibles

se desvanecen

resurgen

en el rescoldo

 

 

corazón apasionado

 

late el futuro.

 

 

 

*  *  *

 

El hombre

 

dejó de ser hombre.

 

No creció a tiempo

como montañas

árboles o ríos.

 

Guardó su estatura,

limitó horizontes.

 

Olvidó caminos

por garras de otros hombres

que también descarnaron el aire,

agua,

lo que no es humano

pero estaba para que el hombre viva.

 

El hombre abandonó recuerdos

de otro hombre dentro suyo,

una futura humanidad bajo sus pies:

cántaro para abrevar en misterios

de corazón apasionado,

donde alguna vez

latió la vida.

 

El hombre primigenio

antiguo,

vigilante de su propio crecimiento,

recordó lo efímero

de miradas ausentes,

fugacidad de sol y luna,

invocación de la muerte

ante un día no vivido.

 

El hombre

 

ese hombre

 

no tuvo gesto

ni palabra

 

sólo miedo

de su mundo.

 

 

 

*  *  *

 

El mundo, apacible esfera

de monótonos rituales:

solsticios y equinoccios.

 

Se llenó de risas y voces,

conoció llanto, esperanza,

hambre en diferentes lenguas,

injustos juicios de valor,

justos enjuiciados por defender banderas;

monótonos rituales:

maravillas y miserias.

 

El mundo

extrañó los pasos

del primer hombre que dejó su silencio;

gemido de la primer mujer,

su propia identidad;

risa del primer niño,

cosquillas en sus entrañas

hasta contagiarlo de inocencia.

 

El mundo

sintió

cansancio.

 

Con monótonos rituales

volvió a su quietud

recuperó soledad

olvidó la risa.

 

Nunca más

una esfera

apacible.

 

 

 

*  *  *

 

Cada camino

es ajeno a todos los caminos:

conduce al horizonte,

al propio desierto;

cada ripio

un rincón de uno mismo

y el espejo polvo

suspendido fugazmente

tras cada paso.

 

Camino,

ajeno a todo rastro

de fracaso o abandono.

 

Sólo camino:

                  desierto

                        horizonte

tiempo;

mucho tiempo

para encontrar respuestas

en una ínfima partícula de polvo

antes de regresar al misterio

o posar

definitivamente perdida

a un costado del camino.

 

 

 

 

Los elegidos

 

 

 

horizonte:

atrapa a todo caminante

 

los pasos

 

hilo de Ariadna

para que la muerte

los siga

 

 

 

*  *  *

 

lo que queda atrás

marca contornos

espera paciente

las visitas

 

puertas de acceso

a los abismos

 

 

 

*  *  *

 

Bordes,

siempre bordes

como límites.

 

A veces límites.

 

Pero

 

no más

que bordes.

 

 

 

*  *  *

 

se vuelve

 

reencuentro

inevitable

inconsulto

de la memoria

con antiguos futuros

en sitios

antes transitados

 

ahora

Ella es testigo

y no se oculta

 

 

 

*  *  *

 

sí, se vuelve

 

nadie deja

a una amiga

en soledad

 

su oficio

olvidado

conserva

la dignidad

incólume

 

Ella

 

sabe

que se vuelve

 

 

 

*  *  *

 

observa

 

rostros

          espanto o carcajada

balances sin memoria

un trámite legal

 

nadie cree

en el fiel

de las balanzas

 

 

la hora de las horas

no tiene aviso

ni citación

 

 

sólo

para algunos

hay tiempo de espera

 

 

 

*  *  *

 

Miedo

inventa bordes.

 

Ansiedad

disfraza bordes.

 

 

El tiempo real

carece de bordes.

 

 

 

*  *  *

 

oh, dolores

penas

pasiones

 

oh el ego,

olvida

otro

también juega

 

Ella

postergó asuntos

contemplando dolores

penas

pasiones

 

 

el juego requiere

quién gane

o pierda

 

 

 

*  *  *

 

antiguos argumentos

 

puerta

que nadie

se atreve cruzar

 

se buscan pestes

accidentes

crímenes

olvidos,

meras excusas

 

Ella

está en otra parte

 

espera

 

solitarios

que se animen

a su umbral

 

 

 

*  *  *

 

Límites...

 

Abismo

                                                         lejano

            ajeno.

 

Cima

si se pudiera

dominar la conciencia

 

lo posible.

 

 

 

*  *  *

 

frío

 

caricia

 

modo

del abrazo

 

forma torpe

de iniciar el diálogo

 

gesto de amor

 

 

 

*  *  *

 

renacer

 

liviandad

de palabras

y sentidos

 

 

 

*  *  *

 

Ella vaga

enamorada de la vida

 

lleva a su cena

sólo

desesperados

huérfanos de amor

 

Ella también

intenta escapar

de su destino

 

 

 

*  *  *

 

Voz.

 

Imagen.

 

Melodía.

 

¿Borde

o límite?

 

 

 

*  *  *

 

guarda

en catacumbas

de su memoria

todas

las fotos familiares

 

sabe

cuáles son balance

inventario

o mero trámite legal

que conserve el apellido

 

 

para todos

habrá un modo

 

la hora adecuada

 

 

 

*  *  *

 

es implacable

 

no dura

ni impiadosa

su corazón,

un pan recién horneado

 

 

el libro diario

las últimas palabras

lo definitivo:

vanas despedidas

 

Ella decide

la redención del tiempo

 

aguarda

 

 

 

*  *  *

 

Bordes

                                                      límites

                extremos

 

 

                                                      dudar

                  exponerse

 

 

detenerse o seguir

 

 

inventario

sin regreso posible

 

 

 

*  *  *

 

hilo de Ariadna

           

rastros

 

si los pasos corren,

el hilo se tensa

 

Ella

      seguro

llegará antes

de cortarse

 

teme la soledad

 

 

el horizonte sin urgencias

deja

marcas de pasos

 

Ella camina sobre huellas

atenta al silencio

 

siente

que el hilo de Ariadna

es ella

 

su vida

 

que por fin

tiene sentido

 

 

 

*  *  *

 

se puede volver

de muchos modos

 

miedo a lo que viene

nostalgia

psicosis

lo que nunca será igual

 

a veces volver

es forma fácil

de caminar horizontes

 

pero hacia atrás

 

 

 

*  *  *

 

Bordes.

Límites.

Extremos.

 

Definirlos

es juzgar el horizonte

jugarse

 

Ella escucha

observa

 

ya sabrá

qué hacer.

 

 

 

*  *  *

 

horizonte

 

                 siempre

 

lugar

al que se llegará después

 

 

 

después

 

horizonte

siempre

será lugar

 

 

después

 

 

 

*  *  *

 

En bordes

los cambistas

necesitan ordenes.

 

Algunos

buscan vía libre

sin saber

qué camino es bueno.

 

Ella

sólo se ocupa de su oficio

 

su tren

no está atento

a otras señales.

 

 

 

*  *  *

 

unos pocos

llegan

 

Ella

no acaricia a cualquiera

 

no todos saben

seguir y seguir

seguir

 

sin darse vuelta

sin nada atrás

 

Ella

no acaricia a cualquiera

 

revisa arcones

de memorias ajenas,

su propia vida

 

acomoda contornos

de lo ido

 

rebobina hilos

                   ingenuos

que dejaron a su paso

 

Ella recorre vidas

 

sólo lleva

algunos elegidos

 

 

 

 

 

Ruinas circulares

 

 

 

 

 

El empeño de modelar el sueño

es arduo y vano.

Jorge Luis Borges

 

 

 

 

I

 

 

 

 

 

noche

 

fuego

 

acaricia

una mitad del mundo

 

 

inauguración

de sueños

 

recuerdos

 

del primer sueño

 

 

 

 

 

II

 

 

 

 

 

imágenes

 

imágenes

 

 

hombres

despojados de lo terreno

pasiones

caminan durmientes

vías abandonadas:

buscan estaciones,

antiguos señaleros

 

las almas de los muertos

 

caminan

 

caminan

 

 

 

*  *  *

 

la luna

pariéndose

vaga

techo a techo

hasta encenderlo

todo

 

gama de grises

ventana iluminada

ventana hombre

hombre memoria

memoria muertos

muertos alma

almas que vagan

 

en blanco y negro

 

por techos

 

 

luna

 

 

 

*  *  *

 

hombre

mujer

según quién invoque

 

soledad,

costado vacío

(él, ella,

aparece en veladuras

en el otro:

        flor en sus cabellos,

       pluma

      espada

      mariposa)

 

carencia

         completa la imagen

 

inevitable deseo

de ser también

veladura

 

 

 

*  *  *

 

desvarío

 

desvelo

 

brújula cansada y dolorida

 

horizonte:

aparece,

se esfuma

 

imágenes vagas:

idiomas desconocidos

caras con sangre

sonrisas sin dientes

carcajadas de baba

pies pesados,

el gesto de aferrar

es inútil

lo que se quiere asir

se desvanece

desplaza

 

horizonte:

aparece,

se esfuma

 

brújula cansada y dolorida

 

desvelo

 

            desvarío

 

 

 

*  *  *

 

una historia

puede enlazar otra

                           hilvanada

con una nueva

portadora

de múltiples perspectivas

 

una historia pequeña

                  mísera

es ausencia

  dolor

miedo

 

sombra

de la muerte

 

 

 

*  *  *

 

recomponer retazos

 

acomodar itinerarios

 

evitar visitas

 

deshacer palabras

 

recordar traiciones

 

visitar lo olvidado

 

resucitar ausencias

 

olvidar traiciones

 

festejar ausencias

 

deshacer itinerarios

 

 

 

edificar laberintos

 

 

recorrerlos

 

 

 

 

 

III

 

 

 

 

 

la mitad de la cama

vacía

 

el medio del desierto

sin agua

 

sin aire

 

sin sol

 

 

 

*  *  *

 

los sentidos

alerta

como fiera

al acecho

acechada

 

todo eco ausente

 

caracol

sin memoria

 

 

 

*  *  *

 

mente

y vientre:

 

canto gregoriano

absurdo

incongruente

de borrachos

 

presencia

del vacío

 

 

 

*  *  *

 

la ausencia

de ausencias

 

perfila

 

futuros elegidos

 

 

 

 

 

IV

 

 

 

 

 

el hombre

construyó

una mujer en sueños

 

               al despertar

            estaba

 

maravilla

del primer sueño

 

 

 

*  *  *

 

soñar el amor

corporizar esperanza

 

vano intento

 

                   ¿vano intento?

 

la fuerza del deseo

puede

involucrar a otro:

despertar

en el sueño

y abrazarlo

 

despertar del sueño

y encontrarlo

 

 

 

*  *  *

 

soñar el hombre

¿será posible?

 

uno  

que sueñe una mujer

en consecuencia

 

insemine

disemine

libertad por el mundo

 

migrantes

para poblar desiertos

 

nómadas

que dejen la palabra

en los oasis

 

 

un gesto

donde desesperación

es rutina

 

 

 

*  *  *

 

soñar un hombre

víscera por víscera

hueso a hueso

nervio, carne,

cerebro y movimiento

 

pero

 

la pasión,

resorte

para catapultar fracasos

 

 

 

*  *  *

 

encontrar

la médula de lo sensible

 

un centro

de rotación

de las manos

 

piedra sobre piedra

la primera chispa

 

 

 

*  *  *

 

fuego:

más fuerte

que el agua

 

agua en garganta

pulmones

estómago

 

fuego en garganta

pulmones

estómago

 

ahogar el deseo

o encenderlo

 

eso es

 

 

 

*  *  *

 

es posible

soñar el hombre

si otros hombres

acompañan el sueño

 

ardua tarea

más no vana

 

la mitad del mundo

convoca el fuego

la caricia

 

la mitad del mundo

inaugura sueños

 

Muerte

observa

un espectáculo inusual

 

cuesta

definir

los elegidos

 

 

 

*  *  *

 

el fuego no quema

almas de los muertos

 

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ausencias

 

 

 

el fuego no quema

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                         hombre

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el fuego

no quema

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Reynaldo Uribe

 

 

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